Vives colgado de la red. Cierras puntos con bandejas pesadas, víboras y pura potencia.
Bajas el ritmo, lees todo y alargas los puntos hasta que el rival se desespere.
Saltas de la defensa al ataque, ajustando el tempo y la selección de golpes según el punto.
Engañas con efectos, ángulos y mucha mano. Prefieres la creatividad a la fuerza bruta.
Estás dando tus primeros pasos y buscas una pala que perdone errores y acelere tu progreso.
Necesitas cuidar el cuerpo: comodidad, absorción de vibraciones y potencia fácil para no parar.